En pleno centro de la capital española, comunicando el barrio de Salamanca con el de Argüelles, se encuentra la Gran Vía, una de las principales arterias de la ciudad y una de sus avenidas más emblemáticas. Este boulevard es una de las calles más célebres de Madrid desde los años treinta del siglo pasado, cuando culminó un proyecto urbanístico que empezó a gestarse en 1862 para descongestionar el centro histórico de la ciudad, la zona de la Puerta del Sol.

Aquel proyecto supuso también una modernización de la arquitectura local con la construcción de los primeros rascacielos. Las obras se ejecutaron en tres fases, lo que nos permite observar estilos arquitectónicos propios de cada periodo en los tres tramos que conforman esta larga avenida. El primero, que conecta la calle Alcalá con la Red de San Luis, presenta un estilo historicista, con edificios construidos en estilo neobarroco, como el Casino Militar, o neorrenacentista, como el Edificio Metrópolis. Aunque este último tiene el acceso por la calle Alcalá, su cúpula coronada por una estatua de la Victoria Alada, se ha convertido en un símbolo de la Gran Vía. El segundo tramo llega hasta la plaza del Callao y se caracteriza por un estilo afrancesado y americano; de hecho, aquí destaca el Edificio Telefónica, el primer rascacielos de España y uno de los primeros de Europa, con una clara inspiración en los gigantes de Manhattan. En el tramo final, entre Callao y la Plaza de España, encontramos ya edificios más modernos y eclécticos.

Naturalmente, la construcción de la Gran Vía supuso la demolición de cientos de casas y la remodelación de numerosas calles, pero se respetaron ciertos edificios de interés religioso e histórico, como el Oratorio del Caballero de Gracia, iglesia neoclásica construida originalmente en 1659 y restaurada entre 1786 y 1795. Para su integración con la nueva vía, se construyó entre 1911 y 1916 una nueva fachada norte.

Además de disfrutar de la arquitectura, quien visite la Gran Vía podrá disfrutar de numerosas opciones de ocio. Se trata de una calle muy transitada, similar a Regent Street (Londres) o la 5ª Avenida neoyorquina. Está plagada de hoteles, restaurantes, cafés, tiendas, cines y teatros, lo que le ha valido el sobrenombre de “el Broadway madrileño”. En la Gran Vía encontrará de todo, desde grandes musicales y espectáculos del Circo del Sol hasta obras minoritarias, desde cafeterías de estilo americano hasta restaurantes de lujo, pasando por los típicos bares de tapas, y, por supuesto, ¡muchas tiendas y boutiques!